jueves, 24 de septiembre de 2009

Anecdotario...


La mirada de hoy amaneció risueña, pero se tornó indecisa y melancólica por una menudencia incapaz de recordar ahora.

La cosa empeoró cuando justo en el momento de sentarse, la camarera que estaba apostada siempre a la puerta del bar, desapareció como si nada.

Esperaba helada. ahora es ahora, no son veinte, ni veinticinco, ni treinta minutos después. Estaba harta de tantos ahoras, aburrida y triste. Afligida de una y tantas veces. Para colmo hacía frío.

2 comentarios:

arturo ruiz dijo...

es muy bueno. creo que tiene estilo; nitidez y ambigüedad en dosis justas. gran relato preciosa.

Mamen dijo...

gracias guapo!

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